sábado, 29 de mayo de 2010

Quien sabe los designios del destino...


El placer, que nos invade, la belleza de aquellos parajes,
el deseo, de tu cuerpo desnudo, uniéndose, como uno,
la lujuria, reflejada en tus ojos,ambos más lejos que el otro,
el dolor, sentido en el alma, mi esperanza como única arma,
el olvido, recuerdos completamente vivos, sentimientos sin sentido...

El tiempo se para, la vida sigue, clavados en una época, en un lugar,
clavados en un espacio y un tiempo, en el cual nada es real,
aprisionados en una celda, la cual compuesta por carne no nos deja escapar,
rompiendo estos recuerdos, creándolos de nuevo hasta llegar a volar,
caer, al vacío, para poder vislumbrar, un melancólico final...

Decir adiós, decir jamás, decir lo siento, para acabar con este tormento,
decir te quiero, decir te necesito, decir no te vayas gritándole al infinito,
decir silencio, decir nada, decir soledad, decir no quiero despertar jamás,
decir acaba ya, decir termina, decir fín, pensar que no solo me amarás a mí.

Desvanecerse en esta inmensa nada, creando un inmenso vacío en mi alma,
destruyéndose cada molécula de mi ser y ni siquiera poder ver,
el resultado de este intento de rehacer, de conocer el por qué,
y saber que aun pasando toda esta vida jamás lo sabré.


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