martes, 1 de junio de 2010

A veces sentimos que algo nos desgarra el alma.


Aquella Luna que se divisa en el horizonte, rodeada de estrellas, rodeada de nubes, de miles de astros incandescentes, aquella Luna a la que mi alma aulla, sin cesar, cada noche, cada segundo, cada instante, pero se halla demasiado lejos y no me escucha, ya no me protege, su oscuridad ya no se mece sobre mi, su destello ya no alumbra mi camino, y cien alaridos proclamo para volver a ver si me escucha...con tanta fuerza que todo mi ser intenta escapar de si mismo y abandonar su cuerpo carnal para poder encontrarse con ella aun sin saber si ella querrá ser encontrada, vagaría y me perdería entre las estrellas para buscarla...y aunque pereciese en el intento no importa...porque Luna...solo hay una.

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