sábado, 24 de julio de 2010

Latente.




Y entre decenas de siluetas opacas vislumbré aquella forma que al penetrar en mis ojos mi cuerpo no podía hacer otra cosa que moverse hacia ella, cada vez más rápido para evitar perderla, para que no fuera la última vez que sintiese aquello, para poder perderme en la inmensidad de sus ojos de nuevo, alcé la mano para llevarla hacia mi, pero cuando giraba para verle el rostro desapareció, se esfumó en la nada aunque al mismo tiempo noté como aquel vacío que llevaba dentro y el cual me hacía sentir incompleto se llenó y me di cuenta de que aunque no estuviese ahí siempre sería una parte de mi, parte de lo que soy y parte de lo que seré.

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