martes, 7 de septiembre de 2010

Y lo siento cuando te veo.


Fue como cuando tienes una herida que no para de sangrar y notas como se te va yendo la vida, te va devorando esa sensación poco a poco, de ansiedad, de que estés aprisionado dentro un un espacio llamado nada el cual habita sólo en tu mente, y cogen un hierro tan ardiente que incluso brille y te apuñalan con el en la herida, y se cauteriza para dejar de sangrar, para evitar que ese sentimiento llamado amor no siga brotando, aquella noche en la que tus labios se dualizaron con los de otro, en la que sentí tu furia y desprecio impactar en mi rostro, en el que noté tu rabia golpear mi cuerpo, aquella noche me curastes, sentir aquello me provocó que me mereciese más la pena olvidarte que seguir amándote, porque aquel dolor era tan inmenso que sentía como me consumía en la mierda más pura que jamás haya pisado, si miro a mi alma puedo observar como hay una marca en forma de M y cada vez que pienso en tí me duele y cada vez que te veo se infecta, pero que es el amor sino el más bello dolor, maldita droga...y un día dije que lo daría todo por tí...y todo lo dí, te llevastes lo más sincero que había en mí, un te quiero, sólo para tí, pero ya todo eso se ha perdido y se que no te importa, pero necesitaba expresarlo de alguna manera, podría haber llenado un lago de lágrimas con tu nombre e incluso un mar, que lo hiciera únicamente significa que no me amabas...y yo como un iluso enamorado solo te esperaba, mientras llovía, mientras la brisa me azotaba yo te esperaba, sin miedo, de nadie, de nada, pero tú me hacías ser fuerte aunque nunca te lo demostraba.

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