jueves, 10 de marzo de 2011


Pasajes de capítulos de un día en el que probé tu sabor, olí tu piel, noté tus labios, comí tu cuello y regué mis manos, ambos desenfrenados, como en una burbuja, que se pinchó y los dos fuimos a parar muy lejos, tanto que casi nos vemos de nuevo, pero insuficiente como para rozar tus mejillas, como flotar en el espacio y chocarte con demás astros, alzar la cabeza y ver tus pies, actuar y después pensar, correr y jamás escapar...en una contínua repetición de sucesos semejantes, que te rodean, te aprisionan, te hace monótono e inservible y todo pierde el color del momento.

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