lunes, 21 de marzo de 2011

Realidad subrealista.


Estaba yo disfrutando de la alteración de mi mente en un estado algo perturbado y me encontraba en la puerta del Antibar, se me acercó un despojo humano y conversamos, a todo esto me limitaba a asentir con la cabeza mientras pensaba por qué todo lo que me rodeaba parecía como si estuviera pasando un largo túnel...a esto oigo afirmar al despojo algo que fue lo único en lo que estábamos de acuerdo, algo que no podía tener más sentido y ser tan cierto, algo me que quedó cegado ante tal claridad hacia la situación, algo que me impactó, se podía notar en sus ojos, palpar en sus manos y oler si te acercabas, el despojo dijo:
-Ahora vengo que voy a potar.

Pero realmente no fue eso lo que dijo, terminó de liarse el canuto con total satisfacción que pareciera que la realidad que visionaba fuera desagradable, horrible y falta de esperanza o en otro caso la misma cara de la desesperación ante la vida y el trato que recibiría a diario, el dijo:
-Qué puta es la vida.

Y le miré a los ojos y asentí mientras sonreía, porque a ambos parecía importarnos poco, era como saber algo a ciencia cierta con una persona que ni siquiera conoces, una patética complicidad, me pregunté si comprender lo que el comprendía significaba que yo era también un despojo, la cabeza me daba bastante vueltas así que volví al origen de mi filosofía y observé a todos los que se encontraban allí, de repente todos se convirtieron en manchas negras que se iban disolviendo y escurriendo entre las grietas más recónditas del suelo hasta desaparecer...y en aquel lugar me encontré sólo, semejante a la muerte en forma de paisaje, sin sonido, sin color, tan sólo tú me hacías ver la realidad desde mi subconsciente, la cual no era mejor que la nada.

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